Martes 13 de enero 009
Son la ocho de la mañana, primer café en mano, pijama aun puesto, me siento enfrente de mi ordenador. La calefacción impregna el aire del apartamento con esos veinte y tantos grados que me hacen olvidar los rigores del invierno. Miro por la ventana, la oscuridad aun tiñe de noche estas primeras horas de la mañana. Mi mirada tiene frío y la vuelvo hacia el interior del salón. Pongo la radio, mi FM preferida, la de todas las mañanas, la que me acompaña mientras me muevo por el apartamento, me ducho, desayuno, me visto. Buena música mezclándose con el calor de la calefacción y llenando de buena y calida onda todos los rincones del apartamento.
La guitarra eléctrica deja paso a las noticias:
“….. el Presidente del gobierno pide sacrificio a los españoles, frente a la crisis y bla, bla, bla, bla, bla, bla”.
No me toques las narices.
Siempre me he preguntado porque los gobernantes, al estilo de los curas en tiempo de franco, no dan el ejemplo. Tú sacrifícate, mientras yo vivo como dios.
Ejemplo por favor. Para empezar un sueldo socialista para nuestros gobernantes. Porque claro, lo menos socialista en un gobierno socialista son los sueldos de nuestro Presidente y Ministros. Hasta los podríamos clasificar de muy capitalistas.
De paso me pregunto si la cantidad de Diputados mantenidos a golpe de impuesto es justificada.
Recortes, por favor. No nos suban los impuestos señores del gobierno, recorten presupuesto tanto en el seno del partido como del gobierno. Vayan a lo esencial, ya que nuestra economía no se presta a lo superfluo.
Me pregunto porque un gobierno socialista, a la hora del sacrificio económico, castiga, como si se tratara de una derecha déspota, al trabajador.
Cambiamos de gobierno, adquirimos alguna que otra libertad añadida como una sacarina a la amarga realidad económica de nuestra vida cotidiana.
Socialista. Vivo en una sociedad socialista. Una suerte que la radio me haya informado de ello porque mi bolsillo, como el de millones de españoles, aun no se entero.